Arcos de Lumbier

Dificultad: Fácil despistarse

Ida y vuelta:3horas 30´

DESNIVEL: 580 m.

DISTANCIA: 13 Km.

TRACK GPS

"Mentiras hay muchas, verdad solo una."

agosto 2010

Solo quedaba la piedra, pulida, lisa y firme . En la parte alta de la sierra, la lluvia y el viento habían tallado las rocas con paciencia, dándoles extrañas formas, con una increíble inspiración. Parecían torres ciclópeas que se alzaban como monumentos babilónicos. El conjunto parecía una ciudad antigua y olvidada. No se escuchaba un solo ruido, ningún signo de vida, como si ese lugar fuese la antesala de la muerte, como si tan solo existiera el helado palpitar de los buitres leonados. (Germatore)

Rocas pobladas por buitres

Lumbier tiene el privilegio de contar desde 1987 con tres reservas naturales: La foz de Lumbier, La foz de Arbayun y Los acantilados de San Adrian y La Peña. El recorrido de hoy nos conduce hasta los acantilados de La Peña, al sureste de la sierra de Leyre, donde encontraremos unos arcos de piedra colosales y una colonia de buitres leonados que nos pondrán el vello de punta ya que los contemplaremos a corta distancia.

Uno de los arcos de Lumbier.

Nos desplazamos hasta Lumbier, a los pies de la sierra de Leyre.

Sierra de Leyre.

Dejamos el coche en el aparcamiento de las piscinas.

Dejamos el coche en el aparcamiento.

Junto al parking sale una ancha pista, seguimos la dirección btt2.

Seguimos esta flecha.

Llegamos a un cruce con una gigantesca cruz de piedra, es la primera de las catorce que marcan el camino del vía crucis hasta la ermita de la trinidad, camino que debemos seguir.

Seguimos el camino del via crucis.

Debemos subir la cuesta, pero lo hacemos pausadamente; comenzamos a disfrutar del entorno.

Pequeño arco en el camino a la ermita.

Tras este primer esfuerzo, llegamos a la ermita de la trinidad.

Amanece en la ermita de la Trinidad.

Bajo nosotros vemos la foz de Lumbier, como una herida abierta en la falda de la montaña. Rodeamos la ermita y seguimos las marcas rojas que nos indican el camino. También está señalizado con hitos de piedras. Debemos estar atentos, pues es fácil despistarse, en caso de que esto ocurra, debemos volver tras nuestros pasos. Hay marcas cada pocos metros.

Seguimos las marcas rojas.

El camino transcurre entre un océano de monte bajo a la izquierda y los acantilados a mano derecha.

El camino entre la espesura.

El camino junto al precipicio

Tras un rato en este pequeño laberinto, llegamos a un índice geodésico, cima del monte de la trinidad con 846m. En este punto nos detenemos y buscamos un camino que desciende a la derecha hacia los acantilados, también indicado con marcas rojas. Tras avanzar unos metros debemos descender por una pequeña pared ayudándonos de un cable que está fijado a las rocas.

Indice geodésico, al fondo Izaga

Bajamos por este camino.

Descendemos por aquí ayudándonos de un cable.

En este punto debemos estar atentos, ya que a los pocos metros nuestro camino se estrecha al GIRAR A LA IZQUIERDA, aunque el principal sigue a la derecha claramente marcado y NO LO DEBEMOS SEGUIR. Siempre seguimos las marcas rojas, si no hay marcas rojas no vamos bien. Tras un rato subiendo primero y descendiendo despues, llegamos al primer arco.

Arco con la foz de Lumbier al fondo.

Desde otro ángulo

SIN LLEGAR A ATRAVESARLO, debemos darle la espalda para continuar por la pequeña senda que sube y baja entre las rocas, con las gigantescas paredes vigilándonos, con decenas ojos en la cima.

Paredes titánicas.

Llegamos al segundo arco y comenzamos un descenso hacia la falda de la sierra.

Llegamos al segundo arco

Lo atravesamos y comienza un fuerte descenso.

Llegamos a una pista y la seguimos a mano derecha.

Seguimos esta pista sin desviarnos.

Ignoramos todos los carteles y seguimos la pista principal.

Ignoramos los carteles.

Al llegar una curva muy cerrada nace un camino que debemos seguir para llegar a las piscinas.

En una pronunciada curva coger este desvío.

POR : GERMATORE

vBulletin analytics