Otzamendi-Arnaba (1255 m.)

DIFICULTAD: Algo de desnivel.

IDA Y VUELTA: 4 horas. 30´

DESNIVEL: 560 m.

DISTANCIA : 12, 5 km.

TRACK GPS

"Creo que ya brilla el sol, por lo menos voy sintiendo tu calor.

Es así como soy feliz, me siento bien."

Seguridad Social

 

Mayo 2012

La luna llena de mayo se elevaba en el cielo de Lizarraldea como una moneda gigante de plata y soñaba con colores para poder pintar las estrellas. Los cometas hacían carreras resbalando por autopistas siderales de cielo negro y las luciérnagas brillaban como espejos, como gotas de luz verde en la noche Ameskoana. Al amanecer, un sol hinchado como un globo, iluminó una enorme roca. Parecía un gran dedo señalando al cielo para recordarnos que cada noche nos regala nuestros sueños. (Germatore)

Chimenea subiendo a Otzamendi.

Nos vamos a trasladar hasta Ulibarri para ascender la cima más alta de la Sierra de Lokiz, el Otzamendi o también llamado Montesanto o Arnaba. Muchos creen que el techo de esta sierra es san Cosme, pero esta cima le supera en bastantes metros. Veremos unos farallones que parecen imposible de ascender pero una senda nos llevará hasta arriba.

Sierra de Lóquiz.

Para llegar saldremos dirección Logroño, pasaremos Estella, tomaremos el desvío hacia Vitoria-Gasteiz y atravesaremos Acedo, pasaremos por Galbarra y llegamos a Ulibarri. Aparcaremos en la plaza del pueblo, en la misma hay una bonita casa que nos sirve de referencia para empezar el recorrido. Por la derecha de la casa sale una calle que seguiremos hasta llegar a un cruce, empezaremos siguiendo la pista con una señal de prohibido el paso.

Llegamos a Ulibarri y subimos por encima de la iglesia.

Llegamos al primer cruce atravesamos el paso canadiense y comenzamos la subida por la pista de la izquierda.

Salimos del pueblo y nos dirigimos hacia las paredes por la izquierda.

Pasamos por un bonito campo de cereal que tras las lluvias caídas en este último mes, está en todo su esplendor.

Campos de cereal junto al pueblo.

La pista se divide en dos, nosotros continuamos por la izquierda. Nos detenemos para echar una mirada hacia arriba y admirar las grandes paredes de roca.

Continuamos por la izquierda.

Los farallones comienzan a crecer.

Al final de la pista y antes de llegar a un repetidor, vemos un hito a nuestra derecha que indica el comienzo de la senda.

Dejamos la pista y continuamos por la senda.

La senda nos conduce hasta el final de la cuesta atravesando un espeso bojedal que forma un pasillo vegetal por el que discurre el camino escondido entre la sombra y el silencio.

El paseo es agradable y vamos ganando altura.

Otra foto de la base de la pared que nos indica que falta poco para llegar a la parte alta.

Otra vista de las paredes.

Al llegar a la parte de arriba de los farallones seguiremos los hitos, atravesamos una pequeña pradera y nos desviamos a la izquierda hasta que llegamos a una nueva pista, seguimos por la izquierda por las huellas de los todomarranos.

Al llegar a la parte alta seguimos rectos y a los 100 m. a la izquierda.

Seguimos los hitos y llegaremos a una pista, otra vez a la izquierda.

Llegaremos a la altura de una balsa, continuamos siguiendo las huellas por la derecha. Por la parte de la izquierda de la balsa hay unos hitos que también conducen a la cima, pero hay un trozo que no está muy claro.

Continuamos por la derecha, al fondo nuestro objetivo.

Por el camino vemos una hermosa haya y nos paramos a echar la foto.

Grandes árboles en el camino.

Llegamos a otra balsa y por su izquierda nos adentraremos en el bosque que atravesaremos ascendiendo en diagonal y nos llevará hasta el principio de una pedrera.

Rodeamos la balsa y atravesamos el bosque ascendiendo en diagonal.

Llegamos a la pedrera, la senda está marcada con hitos que seguiremos hasta la cima.

Seguimos los hitos por la pedrera.

Atravesamos el campo hasta llegar a la alambrada que cruzaremos y por una senda que no está muy clara llegamos a una especie de cresta que nos conduce a la cima.

Continuamos por este lindero hasta llegar al bosque.

Tras subir por el bosque veremos enseguida la cima.

Una foto más de las paredes en el descenso.

POR : GERMATORE

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