Adi (1459m.)

DIFICULTAD:Fuerte pendiente al final
IDA Y VUELTA: 2 horas y media
DESNIVEL: 511 m.

DISTANCIA: 8 Km.

TRACK GPS

Un árbol que arde, de él sale papel

para que se escriba:“el árbol ardió”.

La Polla Records

Noviembre 2010

Esta montaña estaba separada del mundo por otras montañas y por un muro inmenso de árboles. La lluvia fina, casi invisible, oscurecía los troncos de esos árboles. Las nubes de otoño llegaban como vapores de un paraíso imaginario y se derramaban como arena, rompiendo el borde de esos montes verdes como el cáñamo. Iluminadas por las luces de noviembre, las nubes jugaban a crear extrañas formas bajo un cielo lacado en azul y desprendían olor a frío que trasportaban desde las cumbres nevadas, anunciando el próximo invierno.

(Germatore)

Subida hacia el Adi

La ascensión al Adi, es una cita obligada para todos los amantes de la montaña. Las fascinantes vistas que nos ofrece el recorrido, el magnífico bosque de Quinto Real que rodea esta montaña y la relativa facilidad de su ascensión, hacen que sea uno de los destinos elegidos por los montañeros navarros para una salida mañanera.

Donde se aprecia el descenso del macizo pirenaico hacia el mar

Pasando el pueblo de Eugui, la carretera se adentra en el tupido bosque de Quinto Real. Los colores del otoño realzan la hermosura de este lugar, frecuentado por venados y donde se van uniendo las fuentes que conformarán el cauce del rio Arga.

Subimos por la carretera disfrutando del bosque.

Llegamos al alto de Urkiaga, allí aparcamos el coche y veremos una pista que sale a mano derecha, la seguimos.

Llegamos al alto de Urkiaga, dejamos el coche y salimos por la pista de la derecha

En esta época del año, esta pista, está frecuentada por cazadores de palomas que suben hasta las palomeras, pero solo se suele coincidir con uno o dos “todomarranos”. Podemos ascender un tramo por pista o adentrarnos directamente en el bosque. A unos 150 metros del inicio, seguimos unas marcas rojas y blancas que nos guían por un sendero que asciende entre la espesura del bosque.

Seguimos subiendo por este desvío o continuamos por la pista. La pista es más suave.

Si hemos tomado la opción del atajo por el bosque, saldremos al rato de nuevo a la pista.

Salimos de nuevo a la pista.

Las hayas se alzan hacia el cielo como manos temblorosas y desnudas, los pinos sin embargo conservan su follaje como la melena de una mujer.

Hayedo en el camino

El paso entre los pinos

Llegaremos a un punto en el que la pista comienza a descender, veremos un aspa en un árbol, nosotros seguimos a la izquierda.

Nos desviamos a la izquierda

Llegamos a una valla que ejerce de frontera entre el bosque y la claridad de las cimas herbosas. La cruzamos y a mano derecha contemplamos la dura subida hasta la cumbre, siempre junto a la valla.

cruzamos esta valla

La última cuesta

Subimos tranquilamente, sin prisa, nos paramos a disfrutar de estos paisajes a los que solo falta el marco para obtener los más vellos cuadros.

Una vista atrás para contemplar el mar cantábrico.

Se acerca el final, queda algo de las primeras nevadas y las cumbres más altas se asoman entre las nubes como un castillo de hielo.

Llegamos a la cima, cubierta por las nubes que nos dejan el regalo de un espectro de Broken fantasmagórico. Este efecto se forma al recibir el sol en nuestra espalda y proyectarse nuestra sombra en las nubes.

Hacha en la cima

Espectro de Broken

Antes de volver, echamos un vistazo a los montes del pirineo que emergen como un ejército de fantasmas sobre los valles cubiertos de bruma.

El piri desde el Adi.

POR : GERMATORE

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