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Zilbeti

Hayedo del Guernika

DIFICULTAD: paseo con algo de subida.

IDA Y VUELTA: 2 horas

DESNIVEL: 244 m.

DISTANCIA: 8, 2 km.

TRACK GPS

"TODO EL DIA ESPECULANDO

ESTAMOS YA MAS KE HARTOS

DE ESTE CUENTO TAN LARGO"


HIPOTEKAOS

Diciembre 2013

La madrugada era fría y brumosa. Una ligera neblina flotaba junto a las orillas de los ríos dejando una densa capa blanca de escarcha. La luz de la mañana hacía brillar una inmensa miríada de corpúsculos helados suspendidos en la vegetación y arrancaba destellos de las antiguas casas de piedra que formaban el pequeño pueblo de Zilbeti. Se encontraba hundido en el valle, como un palacio sumergido en un inmenso anillo de bosques, que se elevaban por las laderas de las montañas nevadas. (Germatore)

Zilbeti.

El cuadro "Guernica" pintado por Pablo Picasso tras el bombardeo de esa localidad, se ha convertido en un referente mundial repleto de una simbología, o más bien un grito de denuncia contra la agresión, la destrucción, la impotencia e injusticia. Esta es la forma de expresar su desacuerdo con la destrucción de este bosque por una buena parte de vecinos del valle de Erro en general y de Zilbeti en particular. Una obra elaborada en un hayedo con pintura biodegradable que esperamos que en unos pocos años sea la lluvia quien la destruya y no la mano devastadora del "progreso".

Guernika en el bosque de Alduide.

Nos dirigimos a Zilbeti situado en un desvío que une la localidad de Zubiri con Erro. Dejamos el coche junto al frontón y descendemos hasta la pista que se aleja del pueblo a mano izquierda junto a la orilla del río.

Salimos por la pista que discurre junto al río.

Continuamos por esta pista internándonos poco a poco en el magnífico hayedo que rodea este pueblo. Vemos el Adi frente a nosotros y este camino nos conduce hacia la cima pero esa excursión la dejamos para otro día.

El Adi en el camino al Guernika.

En un cruce de caminos continuamos por la izquierda.

En este cruce a la izquierda.

Continuamos con este agradable paseo junto a la orilla del río.

Siguiendo la pista junto al río.

Nos sumergimos en la profundidad del bosque que está en el punto de mira de especuladores sin escrúpulos.

Nos internamos en el corazón de esta reserva natural.

Observamos las formas singulares de las hayas y comenzamos el ascenso hacia nuestro objetivo.

Dos hayas fusionan sus ramas en un abrazo.

La pista asciende por el bosque.

La luz del mediodía arranca destellos de plata de este bosque nuestro, de los que amamos la naturaleza por que formamos parte de ella.

Ahora contemplamos la luz reflejada en los árboles.

Continuamos por este denso bosque.

Al subir la última cuesta, soldados de un mismo ejército, nos escoltan con una leyenda atada en sus cinturas: ZILBETI BIZIRIK.

En ambos lados del camino veremos los brazaletes en los árboles .

Al llegar a un promontorio veremos el cuadro pintado entre las hayas con una distancia entre la primera y la última de más de 50 metros. Desde un mirador preparado para el efecto, parece increíble que las últimas hayas estén pintadas a más de 8 metros de altura.

Mirador. Debemos mirar desde el agujero.

Cuadro visto desde el mirador.

POR : GERMATORE

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